Tengo miedo de que un día se me escape el alma y corra por las calles gritando que la tengo desnutrida. Tengo miedo de que me pida que la invite a un café y que le compre un vestido. Tengo miedo de que me haga prometer que nunca más lloraré, pero que trataré de reír menos, con una sonrisita disminuida y que muestre menos encía y más diente. Tengo miedo de que un día se me caiga un ojo y me lo digan... y yo no me lo crea. Me da espanto pensar qué pasaría si viniera un alienígena a pegarme la boca con la gotita, y ya no pudiera transmitir mis opiniones salidas de contexto y mis chismes de última hora. No sé si será adecuado que me la pase teniendo miedo... miedo a reír, a llorar, a mear, a cagar. Miedo a usar la falda muy corta... o muy larga. Miedo a tener el pelo muy largo y pisarlo, o muy corto y extrañarlo. Miedo a usar tacones y caerme... miedo a usar zapatillas y que me suden los pies. Miedo a tomar mucha agua y ahogarme... miedo a fumar mucho y quedar constipada para siempre. Miedo a la ausencia de bolsas para hiperventilar y miedo a dejar de comer chicle.
¿Sabes algo? Quisiera mandar todo a la mierda, pero la mierda me da miedo… y el miedo me da miedo.






